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Un enorme león rampante controla el muro principal de este castillo toledano que vigila las praderas de la comarca de Torrijos. Aunque el paso de los siglos se ha dejado notar en su sillería y mampostería, su silueta reconocible contra el cielo nocturno es digna de una buena sesión fotográfica, tan provocadora por sus cielos limpios como por las historias susurradas por el viento sobre los pastizales.
Se puede emprender un viaje evocador de viejas batallas entre banderizos de la nobleza vizcaína visitando esta obra arquitectónica de enorme belleza, situada en Gatika, sobre el peñascal de Gantzurritz. Además de atalaya defensiva, constituye un esfuerzo artístico inigualable, una atracción visual.
El primer domingo de agosto se celebra una original romería vikinga hacia este lugar onírico y tranquilo de Pontevedra, una fiesta profana y colorida que conmemora la defensa gallega frente a los piratas normados y sarracenos que pretendían los tesoros de Santiago de Compostela. Quizá por ser uno de los eventos más tradicionales y espectaculares de Galicia, las celebraciones han hecho sombra al lugar que lo enmarca, Catoira, una delicia natural orlada de molinos de viento, bosques y marismas de las Rías Baixas, todavía engalanada con antiguos vestigios arquitectónicos.
La comarca de la Cerdanya y su red de caminos invitan a los caminantes a este encuentro senderista, con rutas guiadas, salidas de observación de fauna y sesiones nocturnas que son puro deleite astronómico.
El Circuito de la Montaña Palentina es una ruta circular de bikepacking de dos o tres jornadas y casi 100 km. Rodea las imponentes montañas del norte de Palencia, faldeando cimas como el Curavacas y siguiendo pistas ganaderas por valles silenciosos.
La costa murciana ofrece tramos salvajes y poco urbanizados perfectos para el kayak de mar. Desde Salinas de San Pedro hasta Calblanque, se pueden recorrer calas, dunas y reservas naturales en un entorno mediterráneo de gran belleza, ideal para principiantes que quieren combinar mar y naturaleza.
Enclave legendario donde, según la tradición, el diablo daba clases de nigromancia a aquellos incautos interesados en las artes ocultas. La historia de esta cripta, que pertenecía a la antigua iglesia de San Cebrián, ha trascendido fronteras y servido de fuente para un buen montón de relatos.
La Cuevona de Cueves es una galería natural que sirve de túnel de acceso al pueblo en coche. Sus 300 m de longitud albergan formaciones calcáreas impresionantes y una atmósfera misteriosa con vida subterránea (ranas y salamandras).
El Ocejón es una cima emblemática y arrogante de la sierra de Ayllón. Con 2.049 m, ofrece vistas excepcionales y un entorno de gran belleza. Una ascensión clásica y gratificante en el Sistema Central.
Encuentro de dos épocas, el viejo y el nuevo faro de este rinconcito vizcaíno proyectan su mirada hacia el bravo mar Cantábrico. Se encuentra al final de las estribaciones del monte Sollube, en Bermeo, ofreciendo unas vistas poco conocidas del famoso islote de San Juan de Gaztelugatxe que se alargan hasta el poderoso cabo de Ogoño, todo envuelto por la brumosa naturaleza de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.
La Integral de la Montaña Palentina enlaza cumbres emblemáticas como Curavacas, Espigüete y Tres Provincias en el Parque Natural de Fuentes Carrionas. Con miles de metros de desnivel y gran parte por encima de los 2000 m, es una poderosa travesía circular a medida.
Las Islas Columbretes son un destino emblemático para iniciarse en la navegación de altura. Desde el puerto de Grao de Castellón se pueden contratar jornadas de aprendizaje en aguas caprichosas del norte levantino, con la posibilidad de visitar este archipiélago si el tiempo lo permite.
Conocido por su gran cantidad de misterios sin resolver, el lago natural más grande de Cataluña cuenta con su propio monstruo marino capaz de predecir desastres. Más allá de la leyenda, se trata de un tranquilo atractivo turístico que invita al paseo: una ruta circular rodea el perímetro de esta masiva laguna (unos 12 km) que, más que enigmas, ofrece serenidad.
La travesía del Macizo de Cuerda Larga es una de las clásicas de la Sierra de Guadarrama. Conecta puertos y cumbres notables por encima de los 2000 m, con vistas grandiosas y pasos emocionantes.
La pardela cenicienta es una de las aves marinas más representativas de Canarias. Sus vuelos nocturnos y regreso a tierra en colonias protegidas la convierten en un espectáculo natural único en las islas.
La ruta Penyagolosa por la Pregunta asciende a la icónica cima (1815 m) a través del antiguo cenobio de Sant Joan de Penyagolosa. Una ascensión atractiva y accesible en el Maestrazgo.
La peonia silvestre, conocida como "rosa de los montes", es endémica de la Península Ibérica. Sus flores púrpura y amarillas son un espectáculo en primavera en las sierras madrileñas.
Las Peñas del Arcipreste de Hita son formaciones rocosas singulares inmortalizadas por Juan Ruiz en el Libro del Buen Amor. Declaradas monumento natural en 1930, estas caprichosas peñas de granito ofrecen un paisaje de gran belleza, con senderos ligeros que atraviesan pinares y formaciones llamativas.
Una sencilla y muy poco transitada senda parte de Pereña de la Ribera, en Salamanca, hasta un torrente que se despeña entre brutales tolmos graníticos, y que se puede contemplar desde ambos lados, ya que cuenta con una pequeña cueva natural de fácil acceso. Territorio de soledad y emociones profundas, hay que visitarlo sobre todo en época de lluvias, cuando las aguas del arroyo de los Cuernos se vuelcan con fiereza en el cauce del Duero.
Ruedas de Lana es una ruta cicloturista circular de 270 km por la sierra de la Demanda. En una semana se recorren cañadas, montes y villas ligadas a la trashumancia, con valles de los ríos Oja, Iregua y Najerilla. Una experiencia llena de contrastes culturales e históricos.
Las orillas del Tajo siempre ofrecen rutas hermosas, pero la que se interna por las frondosidades de la sierra de Altamira cuenta además con 20 km perfectamente equipados para realizarse en silla de ruedas o hand-bike. Partiendo de la solitaria estación de tren de Calera y Chozas (Toledo), se sigue el paso del tiempo a través de viejas infraestructuras ferroviarias y túneles que hoy se funden con el intenso paisaje jareño.
Aunque con algo de esfuerzo por sus 300 m de desnivel, la senda que conecta las históricas ermitas de los alrededores de La Puebla de Guadalupe merece un tiento. Un conjunto monumental coronado por un viaducto, en el que estaremos acompañados de campos de olivos y viñas primero, y por pinares y madroños más adelante.
La Ruta del Vino y del Pescado (GR-38) sigue antiguas vías de comercio entre los puertos cantábricos y los viñedos de La Rioja Alavesa. Sus seis etapas y unos 100 km pasan por pueblos, bosques, cañones y ciudades medievales como Laguardia o los montes de Toloño.
Una pequeña ruta permite internarse en el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, en la sierra de Albarracín. Partiendo de la pista forestal asfaltada de Albarracín, basta seguir una senda muy equipada, que pasa por cuatro abrigos de pinturas rupestres y continúa hasta un mirador desde el que se domina un escenario protagonizado por los cortados de arenisca y la fosa del Jiloca.
Bucólico paisaje madrileño capaz de poner a prueba la resistencia del ciclista de montaña, este paraíso de sendas y viejos rincones de montaña es una suerte de laberinto natural y laboratorio de la técnica y la destreza biker. Para descubrir estos entornos puede realizarse una ruta circular con salida y llegada en Valdepeñas de la Sierra, siguiendo 34 km en los que se vadean ríos (incluido, evidentemente, el Jarama) y se siente muy cercana la rica vida silvestre de las serranías del Sistema Central.
La Sierra de Gredos ofrece una de las cabalgadas más habituales y recomendables para iniciarse en expediciones a caballo. En un par de jornadas se atraviesan valles emblemáticos como el del Tormes, Alberche o Tiétar, con paisajes que cambian según la estación.
La Silla de Felipe II es un mirador histórico con una ruta de mountain bike exigente y panorámica. Subidas técnicas y vistas impresionantes del Monasterio de El Escorial y la sierra madrileña hacen de esta zona un clásico para bikers de la región.
La Vuelta a Guadarrama es un recorrido integral por los puertos de Somosierra y Fuenfría, conectando Segovia y Madrid. Valles, collados y cañadas ofrecen un viaje lleno de contrastes entre las dos mesetas.
Un sencillo itinerario comienza en Bagà siguiendo un viejo trazado ferroviario, orlado de túneles y pasarelas, incluido un puente colgante de más de 30 m de longitud. Esta ruta, ideal para conocer el Alto Llobregat, es perfecta para recorrerla en familia y ofrece un primer contacto con el vértigo y la aventura.
El Barranco del Infierno, en la Vall de Laguar, es una ruta circular de 14 km llena de historia y vértigo. El camino comienza con los famosos 6873 escalones de origen morisco y se adentra en un desfiladero mediterráneo esculpido por el río Girona.
El Bosque de las Blancas es un paraje de gran valor botánico en el Rincón de Ademuz. Sabinas monumentales y milenarias, junto con restos de bosques antiguos, crean un ambiente cargado de historia y tradición. Un lugar donde se pueden encontrar fósiles y disfrutar de la serenidad de un bosque mediterráneo singular.
El Bou Ferrer es un tesoro arqueológico submarino único: el último barco romano accesible para buceadores en todo el Mediterráneo. Este mercante del siglo I yace a poca profundidad frente a las costas de Villajoyosa, sorprendentemente bien conservado.
El Camino del Sureste es una de las variantes más largas y desafiantes del Camino de Santiago. Sus más de 800 km unen Alicante con Astorga, siguiendo el espíritu de los antiguos peregrinos que partían desde el Mediterráneo (Murcia, Elche y otras localidades).
El Canal de la Jenduda es una gran opción montañera que salva 800 m de desnivel. Esta ruta técnica, con trepada y sensación de cuerda fija, concentra en 3 km belleza y exigencia. Un terreno vertiginoso y aventurero donde se recomienda llevar casco.
El Castiello de Tou, ruinas de un antiguo castillo medieval, se alza como un centinela eterno sobre el río Cinca y el valle de Aínsa. Desde sus restos se disfruta de una panorámica excepcional del Pirineo aragonés. Es un lugar cargado de historia que combina patrimonio y naturaleza en uno de los entornos más bellos del Sobrarbe.
Junto al pintoresco pueblo de Huesa del Común se alza el imponente Castillo de Peñaflor, un antiguo baluarte musulmán encaramado en una loma rocosa. La vía ferrata que lo corona es corta pero muy emocionante: pasos aéreos, grapas bien colocadas y un entorno rural salvaje que transporta al escalador a otra época.
El Circuito Cantábrico de León recorre durante cinco etapas y 230 km los vigorosos contornos de la Cordillera Cantábrica. Esta osada ruta cicloturista atraviesa maravillas como los valles de Sajambre y Valdeón. Desiertos puertos de montaña y nieblas intimidantes exigen experiencia y buena orientación.
Objetivo persistente de senderistas catalanes, la cueva más conocida del Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, en la comarca del Vallès Occidental, es accesible tras una amable ruta que rodea la cima del Montcau. Sus cientos de metros de galerías inspiran a contar historias y sirven para acumular recuerdos.
El Desierto de Tabernas ofrece un trail único por paisajes de western. Sus ramblas y formaciones geológicas crean un entorno cinematográfico ideal para corredores que buscan aventura en terreno árido.
El Embalse del Burguillo, rodeado por la Reserva Natural del Valle de Iruelas, ofrece un entorno tranquilo y boscoso ideal para iniciarse en el kayak. Sus aguas calmas y paisajes protegidos permiten disfrutar de una jornada relajada en plena naturaleza.
Una elegante escultura en Liérganes conmemora la odisea vivida por un joven local llamado Francisco de la Vega, desaparecido en la ría de Bilbao en 1674 y encontrado con vida cinco años más tarde en la bahía de Cádiz. Devuelto a su tierra natal, la tristeza se hizo presa de su ánimo, hasta que finalmente regresó, para siempre, al mar.
El lagarto gigante de El Hierro es una especie endémica extremadamente amenazada. Con poblaciones muy reducidas, es uno de los reptiles más raros de Europa. Proyectos de conservación intentan su recuperación.
Las Caras de Buendía son un conjunto de impresionantes esculturas talladas directamente en la roca por maestros canteros de la Edad Media. Este singular galería al aire libre, ubicada en los bosques cercanos al embalse de Buendía, ofrece un ambiente misterioso y artístico.
Las Valls del Montcau ofrecen rutas a caballo por un paisaje de pinos y rocas con gran valor natural. A 70 km de Barcelona, este parque es ideal para combinar deporte y naturaleza en un entorno mediterráneo.
Cabalgando por la frontera entre Asturias y Galicia, Los Oscos ofrecen una Reserva de la Biosfera llena de contrastes: fuego de hogueras, tejados de pizarra, piedra desnuda y bosques impenetrables. En dos jornadas se puede seguir un trazado primitivo hacia Santiago, disfrutando de la calidez de sus gentes y una comunión profunda con la naturaleza.
Extraordinario mirador de las cumbres de Esterenzubi, desde este monte se contempla a vista de pájaro la maravilla forestal que constituye la selva de Irati, uno de los bosques más importantes de Europa. Una ascensión asequible y muy recomendable para disfrutar de la belleza del Pirineo navarro.
Peña Ubiña (2417 m) es uno de los dosmiles menos visitados y más solemnes de la Cordillera Cantábrica. Su macizo está salpicado de glaciares, cortados y valles escondidos. La ruta más popular, la Canal Este desde Tuiza de Arriba, ofrece una ascensión exigente pero muy gratificante con paisajes de gran belleza.
El Pico Montcabrer es el techo del Parque Natural de la Sierra de Mariola. La ascensión desde el refugio Les Foies es exigente, con un desnivel importante y un terreno variado que pone a prueba a los corredores. Las vistas panorámicas desde la cima compensan el esfuerzo en este rincón alicantino lleno de encanto.
El pueblo burgalés de Poza de la Sal ha usado sus almendros como fuente de inspiración para crear una ruta circular en la que admirar la explosión de una prometedora primavera, ruta que se puede recorrer año tras año para conocer todas las caras de estas tierras en constante transformación.
El Deza es un río de aguas bravas en Galicia con 50 km de recorrido y secciones técnicas. Un destino interesante para kayakistas que buscan variedad en el noroeste.